NOTAS 4
INDICE:

Una falta de perspectiva histórica
A propósito de la reciente decisión gubernamental, sobre la "Tumba de los Patriarcas" y la "Tumba de Raquel"

En estos días, el gobierno israelí decidió declarar a varios sitios como sitios de interés nacional, a los  cuales decidió cuidar y reparar para que sirvan como signos visibles de ligazón con el pasado histórico y que por su repercusión , tienen un carácter simbólico, el propósito es ayudar a reforzar la pertenencia al país y a su historia.
Hasta aquí no habría nada que objetar, todo colectivo humano puede usar símbolos para aumentar su cohesión interna, los símbolos condensan en si emociones e ideas  y llegan a tener mucha fuerza para movilizar las poblaciones, tanto del punto de vista político como afectivo e intelectual, pero esta resolución, tiene dos fallas, una de ellas por efecto y la otra, por omisión.
La primera falla es que a último momento, básicamente por insistencia del partido Shas, ultra religioso y  nacionalista que forma parte de la coalición gobernante, el gobierno decidió agregar a una serie de lugares que se encuentran dentro del territorio soberano de Israel, dos sitios que se encuentran en territorio bajo administración palestina y que se consideran  parte del Estado Palestino a crearse. Esos sitios son la "Tumba de los Patriarcas" en la ciudad de Hebrón y el segundo, la ¨Tumba de Raquel¨, adyacente a la ciudad palestina de Belén.
Los símbolos pueden ser ambivalentes y la tumba de los patriarcas es un sitio sagrado tanto para los judíos  como para los musulmanes, porque se cree que en ella están ubicadas las tumbas del patriarca Abraham y su esposa Sarah, del patriarca Isaac y su esposa Rebeca y del patriarca Jacob y su primera esposa , Lea.
Hay que señalar que Abrahán, (Ibrahim en árabe), es considerado por ambos pueblos, el judío y el árabe como su antecesor común, padre de Isaac, de quien el relato bíblico hace descender a los hebreos y de Ismael, de quien el mismo relato hace descender a los árabes. Posiblemente, estos relatos recuerden una antigua  tradición acerca al origen común de ambas poblaciones de lengua semítica. Ahora bien, las religiones son exclusivistas y si bien la religión judía sostiene que Abraham intento llevar a cabo el sacrificio de su hijo Isaac en Jerusalén, los musulmanes sostienen que Ibrahim intento sacrificar a su hijo Ismael, en la Meca. Ambas religiones conceden gran importancia a esa figura  y los árabes lo llaman ¨Al jalil¨ (el amigo), pues Dios habría elegido a Abraham como su amigo. Al Jalil es también el nombre árabe de la ciudad de Hebrón.
La tumba de los patriarcas tiene, pues, una gran importancia para ambas religiones. Lugar de culto judío en la antigüedad, está rodeada por una muralla construida por el rey de Judea, Herodes. Fue luego mezquita, iglesia en tiempo de los cruzados y nuevamente mezquita, hasta la conquista Israelí en  1967, a consecuencia de la "guerra de los seis días". Empero, esa importancia otorgada por las tres religiones llamadas "abrahmicas", el judaísmo, el cristianismo y el islam, a ese antepasado reverenciado y al lugar de su enterramiento, no significa que estuvieran dispuestos a compartirlo en paz. Los símbolos no tienen una lectura univoca y pueden servir para unir y desunir al mismo tiempo... En lo que se refiere a judíos y musulmanes, en especial, cada grupo tiende a incorporar al patriarca en su herencia en forma exclusiva y el relato del otro es visto como deformado o adulterado. De modo que lo que desde un punto de vista  ecuménico pudiera ser visto como una afirmación de unidad, se transforma en un nuevo elemento de conflicto.
Además. Desde el punto de vista de las relaciones judeo árabes Hebrón tiene una historia muy traumática.
En 1029 se produjo un pogrom en el que fueron asesinados  67 judíos, y los restantes integrantes de una comunidad de 800 personas, algunas de las cuales se salvaron porque fueron escondidos por vecinos árabes, tuvieron que abandonar el lugar. 65 años más tarde, en 1994, un colono judío extremista, Baruj Goldstein, asesinó a 29 árabes que estaban orando en la zona de la tumba de los patriarcas destinada a mezquita. De modo que a pesar de la presencia del símbolo del padre común,  existe una situación comparable a un campo minado, en la cual hay que moverse con extrema cautela política.
En la actualidad, ese santuario  está dividido en dos partes, una mezquita y una sinagoga, el acceso a los cuales está custodiado por el ejército israelí, y su mantenimiento corre a cargo del Wuqaf, la organización que rige el culto musulmán en Hebrón. Ese arreglo es frágil y la decisión del gobierno israelí, viola el statu quo y ha dado lugar a manifestaciones de protesta que perduran hasta el momento en que escribo este artículo.
La  Tumba de Raquel, la segunda esposa de Jacob, es sagrada para los judíos y también para los musulmanes que sostienen que en ese sitio existió  una mezquita. Lo cierto es que la decisión de incluir esos sitios religiosos, en especial, la Tumba de los Patriarcas, dentro de los sitios de interés nacional de Israel, es un paso riesgoso, tomado por Netanyahu para consolidar su gobierno, según se afirma, sin consultar previamente con las fuerzas de seguridad acerca de las posibles consecuencias de ese paso.
Esta decisión puede afectar al proceso de paz, ha suscitado protestas del gobierno de los Estados Unidos interesado en consolidar su sistema de alianzas en el Medio Oriente. Ante esta nueva presión , Netanyahu dio parcialmente marcha atrás, señalando que se trata de un mal entendido y no existe el propósito de modificar el statu quo , sino solo de hacer algunas reparaciones de mantenimiento , pero el mal ya está hecho y el líder palestino Abbas, ha manifestado su temor de que esa resolución le dé al conflicto nacional, israelo palestino, una dimensión religiosa que lo haría aun mas difícil de superar y además, porque temen que al dar a esos sitios el carácter de tradición nacional, se pretende su inculpación al territorio nacional judío. Por otra parte, el aspecto religioso es destacado siempre por la dirección del Hamas (Movimiento de resistencia Islámico),  en Gaza y  esa resolución reforzaría su postura frente al Fatah de Abu Masen que es un movimiento laico
La segunda falla, la falla por omisión, consiste en incluir en la lista de sitios de interés nacional, solamente a sitios ligados con la religión judía y con la historia del pueblo judío, sin tomar en cuenta a los monumentos del pasado árabe. Aquí hay una confusión de los conceptos nacionales y de los conceptos religiosos, vinculados a la confusión existente en la comprensión de lo que debe entenderse por Estado Judío: Un  Estado  democrático con mayoría judía e igualdad para todos sus habitantes o un Estado regido por la religión judía. Si se trata de destacar solo la herencia religiosa judía, se comprende que se elijan sitios vinculados a esa religión sin parar mientes en las fronteras presentes o futuras. En cambio, si se piensa en términos nacionales, es preciso pensar en los dos componentes principales de la poblacional israelí, los judíos y los árabes  habitantes de Israel que constituyen un 20% de la población del país y que además, en su  mayoría, tienen un arraigo de siglos en el mismo. La  historia de Israel  no es solo la historia de la antigüedad hebrea y la de la empresa sionista reciente. En el medio existen 1800 años, con presencia judía si, pero durante  los cuales el país fue dominado por los romanos, los árabes, los cruzados, nuevamente los árabes, los turcos durante cuatrocientos años y finalmente, los británicos.
Cada una de esas épocas ha dejado huellas arquitectónicas y culturales muy importantes, baste con recordar que las murallas actuales de la ciudad antigua de Jerusalén, que los habitantes de esta ciudad vemos todos los días y son visitadas por miles de turistas, fueron erigidas por mandato del sultán turco, Solimán el Magnifico, a principios del siglo XVI.
Al comienzo de la población judía moderna del país, a partir de 1880, con los primeros "Hobebe Tsion" (Amantes de Sion) y de las oleadas ideológicas y de refugiados posteriores, hubo una tendencia a prescindir de la presencia y del pasado de la población árabe, pero ahora, después de relaciones por momentos muy traumáticas, pero también de coexistencia pacífica que no hace noticia, esa tendencia ya no tiene justificación, como tampoco tiene justificación la tendencia de algunos grupos fundamentalistas islámicos, de negar todo vinculo pasado o actual de los judíos con esta tierra.
Para un judío israelí laico, como es mi caso, la religión judía es, sin duda, parte muy importante de la historia y de la realidad actual de nuestro pueblo, pero las dimensiones religiosas y étnicas particularistas y las histórico nacionales que deben abarcar a todos los pobladores,  no debieran confundirse.
José Alberto Itzigsohn
Jerusalén. Febrero del 2010.


 
* El izquierdismo
* Leyes de inmigración
* Aprender de la experiencia
* Dos noticias 
* Xenofobia en Suiza


* El climagate

* Buenas intenciones
Alberto Mazor


* Una falta de perspectiva histórica


Semáforo rojo
Natan Zehavi


Un hombre muy pequeño e inteligente me dijo hace tres meses en un café de la calle Arlózorov en Tel Aviv que si quiero transmitir algún mensaje, el mejor método para que este sea absorbido es hacerlo siempre de forma negativa.

Dado que no soy tan inteligente ni tampoco demasiado viejo, no entendí muy bien a que se refería.

Ese hombre inteligente me preguntó si sabía copiar. Le contesté afirmativamente. Entonces me dijo "Copia lo que escribo y publícalo en el periódico". ¿Porqué copiarlo si usted ya lo escribe?, pregunté. "Yo soy como un animal de presa, borroneo mis huellas", me contestó.

El hombre inteligente se sentó, tomó una hoja de papel y con hermosa letra escribió estas palabras utilizando un viejo bolígrafo. Las copié cuidadosamente.

Así escribió:

- En Israel no existe la discriminación racial.
- En Israel no existe la corrupción en las altas esferas de la sociedad.
- Israel no conquistó territorios.
- Israel no aniquiló civiles inocentes en sus guerras.
- Los israelíes no activaron cargas explosivas en centros poblados.
- Los israelíes no evaden impuestos.
- En Israel los niños son bien educados y gentiles.
- En Israel los jóvenes no consumen drogas ni alcohol.
- En Israel no existen grupos delictivos organizados.
- Los israelíes no están involucrados en el comercio internacional de drogas.
- Los israelíes no están a la cabeza de las redes de tráfico de mujeres con fines de prostitución.
- Los israelíes no tienen nada que ver en el comercio de esclavos de países del tercer mundo.
- Israel jamás vendió armas y conocimiento nuclear a países fascistas y racistas. - Israel nunca vendió armas a regímenes dictatoriales que sometieron a sus pueblos.
- Israel jamás instruyó a ejércitos extranjeros en países totalitarios.
- Israel nunca sobornó a ningún empleado en países extranjeros.
- Israel nunca utilizó el chantaje contra ministros influyentes en países extranjeros.
- Israel no falsifica pasaportes y otros documentos de ciudadanos de países amigos.
- Israel no se aprovechó de los sobrevivientes de la Shoá utilizando para sus objetivos el dinero destinado a su rehabilitación, su bienestar y sanidad.
- Israel nunca despojó a los árabes de sus tierras para levantar asentamientos ilegales.
- Israel nunca apoyó revoluciones en países africanos para su beneficio propio.
- Ministros de gobiernos de Israel en el pasado, nunca utilizaron sus conocimientos y los canjearon a organismos extranjeros por dinero.
- Rabinos israelíes importantes no intervinieron nunca en negocios oscuros para conseguir donaciones para sus comunidades.
- En la comunidad ortodoxa no existen traficantes de oro o diamantes.
- Los miembros del gobierno de Israel observan el Shabat.
- En Israel no existen apuestas y casinos ilegales.
- En Israel no se extienden diplomas de estudio falsos con el fin de aumentar los sueldos (especialmente no en organismos de seguridad).
El anciano inteligente se cansó, guardó el bolígrafo y suspiró profundamente. Cuando terminé de copiar lo que escribió, dijo lacónicamente: "Quizás no sea conveniente que publiques estas cosas; pensarán que estás totalmente loco".

"De todas maneras piensan que estoy loco, entonces que me importa", respondí.

El viejo se levantó y suspiró nuevamente. "Sabe usted Zehavi, alguien me dijo esta semana un aforismo que me estremeció; se relaciona un poco con lo que escribí: Mientras los filipinos, los chinos y los árabes trabajan, los drusos y los rusos nos protejen, y los americanos pagan - los judíos vivimos. Me parece que son palabras un tanto superficiales y no tan exactas. Pero hay algo en ellas que estremecen". Con manos temblorosas, estrujó el papel en el que escribió y lo introdujo en el bolsillo de su chaqueta.

La filipina tomó la mano del anciano; los dos comenzaron a caminar a paso lento rumbo a su casa. De repente, cuando llegó al semáforo, se detuvo, se volvió hacia mí y señaló para que me acercara. "Oiga joven amigo, en todo el mundo hay corrupción, crimen e inmundicias, pero nosotros no somos como todos".

"Nosotros quisimos crear un país diferente, comenzamos bien, aquí todo era extraordinario, amistad, solidaridad, ayuda mutua, todos para uno y uno para todos; hubo un sueño y ya no existe. Yo recuerdo a tu madre y a tu padre desde hace 60 años. Pregúntales a ellos como era entonces".

"Ya fallecieron", le respondí, y observé su rostro transformado por un dolor interno. "Quizás sea mejor que murieron; yo también moriré pronto. Hazme un favor Zehavi, espera un poco con la publicación hasta que ya no esté  aquí".

En el medio de la semana vino la filipina al café, y con ojos llorosos me pidió ayuda para colgar los avisos fúnebres por la muerte del anciano inteligente.

Con un hebreo desarticulado me dijo que sus hijos llamaron desde Estados Unidos para avisar que no podían llegar a Israel para el entierro.

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Y así, mientras los ilusos e idiotas judíos de Israel y la diáspora siguen leyendo la prensa sensacionalista en hebreo o el Jerusalem Post, para tratar de convencernos hasta el cansancio de que nuestro verdadero peligro está en el Islam y en los países musulmanes, y tildan despreciativamente de "post sionistas" a todos aquéllos que se animan a criticar cualquier medida o acción tomada por cualquier gobierno israelí de cualquier color; nosotros, los "post sionistas", "traidores", "vendepatrias", "quinta columna", "izquierda lunática", etc., seguimos sicíficamente mirándonos al espejo, mirando también para adentro - no sólo alrededor -, y entendiendo cada vez más y mejor que el principal peligro de la sociedad israelí es ella misma.
Adjunto artículo de ayer (28-05-2010) en el periódico Maariv.

Saludos,
Alberto Mazor
 

* Semáforo rojo
* Un pueblo que oprime a otro...
Gerardo Leibner
* ¿Que es la lucha por un cambio social?
Marcelo Sneh
* El boicot a los productos...
Shlomo Wodner
* El boicot, desde otra visión
Gerardo Leibner


Cuestión de tiempo
Ari Shavit

Antes de la Guerra de Yom Kipur y de la Intifada, la derecha consideró que había tiempo.
También hoy, cuando la amenaza de los misiles y la intimidación de la conquista son concretas e inmediatas, la derecha piensa que aún hay tiempo.
Pero la verdad es que no lo hay.
La alarma que se escuchó esta semana en todo el país no fue verdadera. Los misiles no cayeron sobre Tel Aviv. Los rascacielos en el centro de la ciudad no se desmoronaron. El edificio de la municipalidad no fue dañado, las bases de aviación no se paralizaron. La unidad de depósitos de emergencia de Tzáhal no se incendió, las centrales eléctricas no dejaron de funcionar. Miles de ciudadanos no se agolparon en las playas de estacionamiento subterráneas pidiendo refugio. Los centenares de miles que huyen de las ciudades no bloquearon las rutas. En el aeropuerto Ben Gurión no se agolparon israelíes espantados para fugarse de su patria.

Sin embargo, nadie tiene autoridad para autoengañarse: la situación de seguridad nacional no es buena. La retirada unilateral del Líbano condujo a un Israel amenazado estratégicamente desde el norte. La retirada unilateral de la Franja de Gaza provocó que Israel se vea preocupado por misiles también desde el sur. La guerra de Olmert en el Líbano potenció a Hezbolá de manera sin precedentes. La operación de Olmert en Gaza socavó la legitimidad de Israel peligrosamente.

Como resultado de estas cuatro tristes acciones, y a raíz del desarrollo y la innovación de armas de artillería, Israel en 2010 está mucho más amenazado que en el 2000. La capacidad de accionar fuerzas de combate contra las organizaciones terroristas, se ha limitado en gran forma.
El silencio es una calma ilusoria. El hielo es demasiado fino. No se sabe cuando se romperá.

Tan grave como la preocupación por los misiles, es la intimidación que produce la conquista. Día tras día los asentamientos se amplían; diariamente el conflicto en los territorios encrudece. Los palestinos retroceden paso a paso de la solución de dos estados. La realidad dificulta más y más su concreción. La comunidad internacional demuestra impaciencia hacia uno de los dos países.

Debido a la conquista, la situación demográfica del país de los judíos es insoportable y el afianzamiento moral es oprobioso. Debido a la conquista, la amenaza política se va agravando. El tiempo corre en contra del Estado de Israel.

La derecha no piensa así. Ella aún considera que fuera de uno o dos asuntos, todo marcha sobre ruedas: Binyamín Netanyahu logró frenar por un tiempo a Barack Obama, Israel fue aceptada en la OECD, la economía florece, el verano y las vacaciones están por empezar, la vida nos sonríe. Así como en los años '90 nos salvó la aliá de Rusia, y en la última década nos salvó el High Tech, en los años venideros nos enriquecerán los depósitos de gas que se están descubriendo en nuestro territorio marítimo.

La esencialidad israelí se demostrará nuevamente. Otra vez se aclarará que sabemos vivir también en situaciones imposibles. Los pesimistas ladran, pero la caravana seguirá avanzando. Los profetas de la ira protestarán, pero la vida se sobrepondrá. No hay de que temer, no hay porqué apresurarse. Si no claudicamos, Mahmud Abbás se rendirá. Si no pestañeamos, Obama desaparecerá.

No hay de qué preocuparse, compañeros, promete la derecha, el tiempo está a favor de Israel.

El verdadero debate es sobre la cuestión de tiempo. La derecha confía que él sirve a nuestros intereses, dado que le permite sentar hechos sobre el terreno; está convencida de que Israel fue creada como una realidad tangente, y como tal vencerá.

Eso no es cierto. Israel se estableció gracias a que sus fundadores implantaron los hechos en el terreno por un lado, pero también consiguieron el reconocimiento político de esa realidad por otro. Israel se creó debido a que sus dirigentes comprendieron entonces cuándo el tiempo actúa en pro del sionismo y cuándo en su contra.

Sin embargo, en las últimas décadas, la percepción del tiempo se perdió; también la del equilibrio. Se creó la ilusión de que son suficientes el poderío militar y la prosperidad económica para asegurar nuestro futuro. Se estableció una disonancia peligrosa entre la realidad que aparece y la que se oculta a nuestros ojos. Justamente, la aparente tranquilidad que nos brindan Tzáhal, las fuerzas de seguridad y la alta tecnología, se convierten en un apaciguamiento peligroso que nos permite gozar de la vida sin poder ver las principales razones de la misma. Nos hace ignorar las amenazas que se ciernen sobre nosotros.

El debate sobre el tiempo es cuestión de vida o muerte. Antes de la Guerra de Yom Kipur, la derecha pensó que había tiempo. Previo a la Intifada, la derecha consideró que había tiempo. También hoy, cuando la amenaza de los misiles y la intimidación de la conquista son concretas e inmediatas, la derecha cree que aún hay tiempo.

Pero la verdad es que no lo hay. Si no actuamos en contra del tiempo, éste nos golpeará duramente.

La alerta que no se escucha es la alarma real.

Fuente: Haaretz - 28.5.10
Traducción: Lea Dassa para Argentina.co.il


 

* En busca de la sociedad israelí
Ronaldo Deligdish
En busca de la sociedad israelí
Ronaldo Deligdish

El gran problema de la sociedad israelí es el abandono de los valores del Modelo de Estado de Bienestar, e ignorar al desarrollo sustentable como uno de los valores de cohesión en el entramado social, con  un modelo integrador.
Nos encontramos ante una derecha populista que quiere aglutinar a todos en el saco, velando un nacionalismo enmarcado en el modelo global neoliberal con profundas contradicciones y antagonismos de clases y etnias.
Un estructura burocrática corrupta, frente a una sociedad polarizada y dirigida por una elite dominante de altisimos ingresos, frente a un ejército de "sobrevividores" que ésta  busca diciplinar y penalizar descontroladamente.
En este contexto, los llamadados sectores progresistas, lo son, desde una situación de clase media alta, altamente corporativa y totalmente alejada de los intereses de las mayorías, que decir de los trabajadores, que salvo una incipiente nueva central sindical que busca representarlos como puede y sin una capacidad de respuesta real frente a los desafíos de Israel de principios de siglo.
Se ha desmantelado la central sindical conocida por todos, hoy aliada y socia en connivencia con los sectores concentradores de la economía, asistimos a un movimiento kibutziano en proceso de desaparición (sobre todo en lo que respecta a sus valores ideológicos hitóricos), un mercado de trabajo asalariado en el sector servicios controlado por los Kablanim, y el diezmo con que todos los trabajadores deben contribuir desestructurandolo moralmente; una derecha religiosa altamente racista y opuesta a todo proyecto aglutinador; en este contexto, cabe reflexionar sobre las siquientes preguntas:
Que es ser hoy judío en Israel?
Que significa ser israelí?
Cuál sería el rol de los intelectuales israelíes?
Cuál el de los olim?
A que intereses políticos, economicos e ideologicos responde la creciente polarización y el ejército de nuevos pobres en Isael?
Cuál es el proyecto político al  al cual se adscribe las clase política israelí?
Que sucede con la marginación de las minorías?
Cuál es la respuesta de la sociedad frente al creciente racismo?
Cuál es el papel de un ejército, en el cual una gran mayoría de oficiales son religiosos?
Cuál es el rol de los sectores laicos?
Cuál es el nivel de consenso que  tiene hoy en la sociedad israelí el pensamiento de Walter Benjamin, de Hanna Arendt y tantos otros  exponentes de la intelectualidad judía universal?
Que tipo de país estamos construyendo para la próxima generación?

Respondiendo mínimamente estas preguntas, podremos visualizar que tipo de sociedad se esta perfilando y consolidando, y si realmente podemos pensar que nos integramos en ella, mas allá de lo discursivo.


 
* Cuestión de tiempo

* El boicot, la paciencia...
Marcelo Sneh


Buenas intenciones
Alberto Mazor


Podría ser que el grupo de civiles que navegaba hacia Gaza llevara un enorme arsenal de armas blancas junto con sillas de ruedas, medicamentos, toneladas de cemento y muchas ganas de distribuir ayuda humanitaria en un territorio acosado por la miseria y la destrucción, gobernado por fundamentalistas islámicos radicales.
Esa flota calificada por ella misma como "misión de paz" es muy probable que escondiera a un puñado de terroristas dispuestos a todo, hombres sin escrúpulos empeñados en combatir contra Tzáhal, el ejército más democrático del mundo, que nunca deja de pensar en cuestiones morales.

No son superlativos únicamente míos. Lo de ejército democrático y de las cuestiones morales lo ha dicho también el filósofo judío-sionista Bernard-Henri Levy. De hecho, lo dijo justo antes de que Tzáhal abordara la nave turca. El afamado pensador francés que lamentó el ataque, manifestó que se trata de una acción "estúpida" porque daña la imagen de Israel.
Con todo, sean cuales fueren las buenas intenciones, que generalmente asfaltan el camino hacia el infierno, nuestro ejército democrático, que lucha para evitar que Israel caiga en manos de destructores armados con cuchillos, hachas, hondas y palos, no debería cometer estupideces tan evidentes. Tiene derecho a defenderse y a matar a quienes sea en defensa propia, eso está claro y aceptado, aunque se hallen en aguas internacionales y que naveguen bajo la bandera de un país que hasta ayer era más o menos nuestro amigo y nuestro lugar preferido para visitar y disfrutar de vacaciones con toda la familia.

Israel tiene el derecho e incluso la obligación de impedir que esa horda de amotinados amenace su seguridad nacional. Pero matar a tantos resulta bien estúpido, y quizá nuestra imagen se deteriore más de lo que ya está. Ese es el peaje que generalmente pagamos para poder continuar con nuestros exámenes morales, generalmente en los territorios y ahora también en alta mar.

El problema es que entre los viajeros de la flota que partió de Turquía habían también escritores famosos, periodistas renombrados o académicos considerados, conocidos en todo el mundo como individuos sumamente peligrosos que cuando no preparan invasiones sangrientas contra nosotros, se dedican a investigaciones muy meritorias en diferentes campos de la ciencia o la tecnología o a escribir sus impresiones del acontecer diario en los mejores periódicos del mundo.
¡Cuidado con personas como esas. Son de lo peor! Que todo se aclare pronto para que pueda demostrarse que el abordaje fue justo, proporcionado y responsable. Y que la nave era, desde ya, un arma de destrucción masiva apuntada directamente hacia el corazón de Jerusalén.
Pero cuidado también con esas buenas intenciones que acostumbran dividir todo en "buenos y malos"; porque si nosotros somos instantáneamente los malos, para el rol de buenos no quedan otros que Hamás, Hezbolá, la Hermandad Islámica, los Mártires de Al Aksa, las brigadas Izz ad-Din al-Qassam, la Jihad Islámica, los talibanes, Irán, Siria y Al Qaeda. Y ese caso no habrá más remedio que formar una armada en serio.


 

* Y ahora que...?
Shlomo Wodner


* El mundo al acecho
Dardo Prusak


* Al abordaje?
Diego Sciretta


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